top of page

También se llora lo que no murió

Foto del escritor: YogaconPecas
YogaconPecas
hace 1 día
1 min de lectura

También se llora lo que no murió


Hay duelos que tienen flores,

abrazos,

una fecha que recordar.


Y hay otros que ocurren en silencio.


Nadie viene a despedirse

cuando dejas atrás una versión de ti.

Nadie te abraza

cuando comprendes que un sueño

ya no será como lo imaginaste.


Y, sin embargo, duele.


Duele la casa que dejaste,

el trabajo donde alguna vez fuiste feliz,

la amistad que se fue apagando,

el amor que cambió de forma,

el cuerpo que ya no es el mismo,

los hijos que crecen,

los lugares a los que no volverás

siendo la misma persona.


Duele incluso aquello

que elegimos dejar.


Porque elegir irse

no significa no amar lo que queda atrás.


A veces crecer

también se parece mucho a perder.


Quizás por eso el duelo

no siempre necesita que algo muera.


A veces basta con que algo termine.


Y entonces toca hacer espacio.

Llorar lo que fue.

Agradecer lo que pudo ser.

Perdonar lo que no alcanzó a suceder.


Guardar algunas cosas.

Soltar otras.


Y aprender, lentamente,

que seguir adelante

no es dejar atrás.


Es llevar de otra manera.


Porque hay personas, lugares, sueños

y antiguas versiones de nosotros

que nunca desaparecen del todo.


Se transforman en memoria,

en cicatriz,

en aprendizaje,

en una pequeña parte de quienes somos.


Y un día,

sin saber exactamente cuándo,

dejará de doler tanto.


No porque hayamos olvidado,

sino porque aprendimos

a hacerle un lugar a la ausencia.


Y descubrimos

que después de cada despedida

no volvemos a ser quienes éramos.


Pero seguimos siendo.


Y a veces,

eso también es renacer.


Comentarios


© 2019 para Milenka Vrsalovic.

Logo florista floral negro_edited.jpg
bottom of page